El sarampión es una de las enfermedades virales más contagiosas que existen. Su capacidad de propagación es tan alta que una sola persona infectada puede transmitir el virus a la mayoría de quienes no están protegidos y comparten el mismo espacio.

Comprender por qué se contagia con tanta facilidad permite reforzar las medidas de prevención y proteger a la comunidad.

¿Por qué se transmite tan fácilmente?

El virus del sarampión se propaga a través de gotitas respiratorias que se liberan al toser, estornudar o hablar. Estas partículas pueden permanecer en el aire y en superficies hasta por dos horas, incluso después de que la persona infectada haya abandonado el lugar.

Además, el contagio puede ocurrir antes de que aparezca el sarpullido, cuando los síntomas iniciales se confunden con un resfriado común.

1. Alta capacidad de infección

El sarampión tiene un índice de contagio muy elevado. La mayoría de las personas no vacunadas que entran en contacto con el virus pueden enfermarse, lo que facilita brotes rápidos en escuelas, guarderías o espacios cerrados.

Este nivel de transmisibilidad lo convierte en un problema de salud pública cuando disminuyen las tasas de vacunación.

2. Periodo de contagio antes del diagnóstico

Una persona puede transmitir el virus varios días antes y después de la aparición de la erupción cutánea. Esto dificulta el control temprano de la enfermedad, ya que el contagio puede ocurrir sin que se sospeche inicialmente de sarampión.

Por esta razón, los brotes suelen expandirse con rapidez.

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3. Medidas clave para prevenir el contagio

La vacunación es la medida más eficaz. La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) ofrece una protección alta y duradera, reduciendo la circulación del virus.

También es importante:

  • Mantener el esquema de vacunación completo.
  • Evitar el contacto cercano con personas infectadas.
  • Aislar a quienes presenten síntomas compatibles.
  • Cubrir boca y nariz al toser o estornudar.

4. Importancia de la protección comunitaria

Cuando la mayoría de la población está vacunada, se genera protección colectiva. Esto ayuda a proteger a quienes no pueden vacunarse, como bebés muy pequeños o personas con ciertas condiciones médicas.

Disminuir la cobertura vacunal rompe esta barrera y facilita la reaparición de brotes.

El sarampión es altamente contagioso debido a su transmisión aérea y a la facilidad con la que infecta a personas no inmunizadas. Mantener las vacunas al día y seguir medidas preventivas básicas es fundamental para proteger la salud individual y colectiva, especialmente ante la presencia de brotes.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos