El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a niños, aunque también puede presentarse en adultos. Se caracteriza por fiebre alta, tos, escurrimiento nasal, ojos enrojecidos y una erupción cutánea caracterÃstica, y puede provocar complicaciones graves si no se previene o atiende de forma adecuada.
Aunque es una enfermedad prevenible, sigue representando un riesgo cuando las coberturas de vacunación son bajas.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es causado por un virus que pertenece a la familia de los paramixovirus. Una vez que el virus entra al organismo, se multiplica rápidamente y afecta el sistema respiratorio, para después diseminarse al resto del cuerpo.
En la mayorÃa de los casos, los sÃntomas aparecen entre 7 y 14 dÃas después del contagio.
1. ¿Cómo se transmite el sarampión?
El sarampión se transmite de persona a persona a través de gotitas respiratorias. Estas gotitas se liberan al toser, estornudar o hablar, y pueden permanecer suspendidas en el aire o depositarse en superficies.
Una persona puede contagiar a otras incluso antes de presentar la erupción, lo que facilita su propagación.
2. Alta capacidad de contagio
El virus del sarampión es extremadamente contagioso. Basta con que una persona susceptible comparta el mismo espacio cerrado para adquirir la infección, incluso hasta dos horas después de que la persona infectada haya salido del lugar.
Por esta razón, los brotes suelen propagarse con rapidez en comunidades no vacunadas.
3. Riesgos y posibles complicaciones
Aunque algunas personas cursan la enfermedad de forma leve, el sarampión puede causar complicaciones como infecciones del oÃdo, neumonÃa, diarrea severa e inflamación cerebral. El riesgo es mayor en niños pequeños, adultos no vacunados y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Estas complicaciones pueden requerir hospitalización y, en casos poco frecuentes, ser mortales.
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4. Importancia de la prevención
La vacunación es la forma más efectiva de prevenir el sarampión. La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y paperas) ofrece una protección alta y duradera, reduciendo de forma significativa la circulación del virus en la población.
Mantener esquemas de vacunación completos protege tanto a nivel individual como comunitario.
El sarampión es una enfermedad prevenible, pero altamente contagiosa. Conocer cómo se transmite y mantener las vacunas al dÃa permite reducir el riesgo de contagio y proteger la salud, especialmente la de los grupos más vulnerables.
Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados UnidosÂ







