Las inundaciones y la exposición constante al agua pueden afectar la salud de la piel, provocando irritaciones, resequedad, grietas o infecciones cutáneas. Protegerla adecuadamente ayuda a evitar complicaciones y mantener su función como barrera natural del cuerpo. Toma en cuenta estas recomendaciones.

1. Lava y seca bien la piel después del contacto

Después de estar en contacto con el agua, limpia la piel con agua potable y jabón neutro. Seca cuidadosamente, especialmente entre los dedos y pliegues, ya que la humedad favorece el crecimiento de hongos y bacterias.

2. Usa cremas hidratantes o emolientes

La humedad constante puede eliminar los aceites naturales de la piel. Aplicar cremas con glicerina, avena o vaselina ayuda a restaurar la barrera cutánea y prevenir la resequedad o descamación.

3. Evita el uso de ropa húmeda

Mantener la ropa mojada por mucho tiempo puede irritar la piel y causar infecciones. Cámbiala lo antes posible por prendas limpias y secas, preferiblemente de algodón.

4. No rasques ni manipules lesiones

Si aparecen granos, ampollas o enrojecimiento, evita rascarte o aplicar remedios caseros. Lava suavemente la zona y, si no mejora en 48 horas, busca atención médica para evitar infecciones más graves.

5. Refuerza la higiene y la protección

Lava tus manos con frecuencia y evita tocarte el rostro sin haberlas limpiado. En caso de tener heridas, cúbrelas con gasas limpias y evita el contacto con agua sucia o estancada.

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Cuidar tu piel es esencial para prevenir infecciones y mantenerte saludable, especialmente en condiciones difíciles como las inundaciones. Protégela con atención y constancia, ¡tu bienestar lo vale!

 

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC)