El cáncer de páncreas es uno de los tipos más difíciles de detectar que existen. Esta enfermedad ocurre cuando se forman células malignas en los tejidos del páncreas.

El páncreas es una glándula que tiene forma de pera delgada situada de lado. Se ubica entre el estómago y la columna vertebral.

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Dicho órgano desempeña dos funciones principales para el organismo:

-Produce jugos que ayudan en la digestión de los alimentos.

-Fabrica hormonas que ayudan a controlar las concentraciones de azúcar en la sangre. Ambas hormonas facilitan el uso y almacenamiento de la energía que obtiene el cuerpo de los alimentos.

Factores de riesgo

Hasta el momento, se desconoce la causa concreta que ocasiona este tipo de cáncer. Sin embargo, expertos en salud han identificado algunos factores de riesgo, entre los que se encuentran:

-Fumar.

-Tener sobrepeso u obesidad.

-Contar con antecedentes personales de diabetes o pancreatitis crónica.

-Tener antecedentes familiares de cáncer de páncreas o pancreatitis.

-Presentar ciertas afecciones hereditarias, como síndrome de neoplasia endocrina múltiple de tipo 1 (NEM1), cáncer de colon sin poliposis hereditario (CCSPH; síndrome de Lynch), síndrome de von Hippel-Lindau, síndrome de Peutz-Jeghers, síndrome de cáncer de mama y ovario hereditario, síndrome de melanoma familiar con lunares atípicos múltiples (FAMMM).

¿Cuáles son los síntomas?

En la mayoría de los casos, es posible que el cáncer de páncreas no cause signos o síntomas tempranos. Algunas de las principales señales de alerta que se dan cuando la enfermedad ya registra cierto avance son:

1. Ictericia (coloración amarillenta de la piel y en la parte blanca de los ojos).

2. Materia fecal de color claro.

3. Orina de color oscuro.

4. Dolor en la parte superior o media del abdomen y la espalda.

5. Pérdida de peso sin razón aparente.

6. Pérdida de apetito.

7. Sensación de mucho cansancio.

Debido a la dificultad para su diagnóstico, los especialistas recomiendan acudir al médico de inmediato en cuanto se detecten síntomas como los anteriores, en especial cuando se presenten escenarios como:

-Dolor abdominal o de espalda que no desaparece.

-Pérdida de apetito persistente.

-Fatiga o pérdida de peso inexplicables.

Como prevención, se aconseja tomar medidas como dejar de fumar, llevar una dieta rica en frutas, verduras y granos integrales, hacer ejercicio de forma regular y permanecer dentro de un peso saludable.

 

Vía: Instituto Nacional del Cáncer, Medline Plus