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La salud del intestino depende de diversos factores. Uno de ellos, y tal vez el más importante, es el desempeño de la microbiota intestinal, la cual cuenta con más de 100 trillones de bacterias.

Aunque es común relacionar las bacterias con reacciones negativas, éstas —presentes en los intestinos— cumplen un rol esencial para mantenernos saludables. De acuerdo con especialistas de la Clínica Mayo, las bacterias buenas de la microbiota intestinal desempeñan muchas funciones, por ejemplo:

  1. Metabolizan nutrientes y medicamentos.
  2. Ayudan al sistema inmunitario a prevenir invasiones patógenas.
  3. Mantienen la estructura y el funcionamiento del tubo gastrointestinal.

Si bien la edad, la genética, el entorno y el estilo de vida influyen en los tipos de bacterias que componen la microbiota, un reciente estudio descubrió que niveles moderados de vitamina A en el intestino impiden que el sistema inmunitario se vuelva hiperactivo.

Es decir, esta interacción ayuda a controlar la respuesta de nuestro cuerpo frente una enfermedad, según Shipra Vaishnava, especialista de la Universidad Brown en Providence, Estados Unidos, y líder de la investigación.

Además, el equipo de investigadores encontró que las bacterias intestinales regulan las respuestas inmunitarias de sus anfitriones, ajustando la proteína Rdh7, que activa la vitamina A en el tracto gastrointestinal.

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Para los especialistas, comprender las interacciones entre las bacterias intestinales y la respuesta inmune puede arrojar luz sobre nuevas terapias para los trastornos autoinmunes.

“Esta investigación podría ser crítica para determinar terapias en el caso de enfermedades autoinmunes, como la enfermedad de Crohn u otras enfermedades inflamatorias del intestino, así como la deficiencia de vitamina A”, afirmó Vaishnava.

Otros beneficios

De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud (NIH), la vitamina A también favorece el crecimiento de los huesos, la visión y el aparato reproductivo.

Este nutriente puede obtenerse de las frutas y verduras; así como de fuentes animales, como el hígado y la leche entera.

 

Vía: Hola Doctor