El SIDA puede definirse por aparición de algunos tipos de cánceres, infecciones o algunas manifestaciones clínicas.

La inmunodeficiencia provoca una mayor susceptibilidad ante estas enfermedades e infecciones, que una persona con un sistema inmune sano puede combatir.

Una vez adquirido el VIH, se pueden tener síntomas inespecíficos en un periodo que va de 2 a 4 semanas después de la infección. Estos síntomas pueden durar entre 3 y 15 días e incluyen fiebre, dolor de garganta, crecimiento ganglionar, cansancio y dolor muscular. Pasados estas manifestaciones iniciales, las personas que viven con VIH pueden pasar un periodo de entre 5 y 8 años sin síntomas e incluso pueden transmitir el virus sin saber que son portadores.

sangreLa función inmunitaria se realiza a través de las células CD4 o linfocitos CD4, en un conteo normal su presencia oscila entre las 800 y las mil 200 células/mm3. El Virus de la Inmunodeficiencia Humana busca y destruye este tipo específico de glóbulos blancos que son parte esencial del sistema inmunológico.

Las pruebas para detectar el VIH revelan la presencia o ausencia en la sangre de anticuerpos contra el virus. Durante las primeras 3-6 semanas después del contagio las pruebas para detectar el virus basadas en conteo de anticuerpos pueden dar falsos negativos, ya que los anticuerpos contra el virus se están fabricando y aún no son detectables. Por ello, en caso de posible exposición, se recomienda confirmar los resultados repitiendo la prueba de detección seis semanas después.

Se puede diagnosticar SIDA cuando una persona es VIH positiva y tiene un conteo de CD4 por debajo de 200 células/mm3.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, se puede diagnosticar SIDA cuando una persona es VIH positiva y tiene un conteo de CD4 por debajo de 200 células/mm3, incluso si no se presenta ninguna infección oportunista.

La forma de prevenir la infección de VIH es reduciendo la exposición a riesgos, según señalan los organismos internacionales la mejor manera de hacerlo es combinar diversos hábitos. Entre ellos están:

1. Uso correcto y sistémico de preservativos, tanto masculinos como femeninos. La OMS señala que este método tiene una efectividad del 85% o superior contra el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. Sin embargo, la única forma de eliminar del todo ese 15% o menos de riesgo es la abstinencia.
2. A las personas que están expuestas a riesgo se les recomienda la realización de pruebas de detección y asesoramiento de VIH e Infecciones de Trasmisión Sexual. En estos casos también se recomienda pruebas de detección en la pareja o compañera (o) sexual.
3. Se ha observado que la circuncisión masculina, realizada por personal sanitario calificado, disminuye en el hombre alrededor de 60% las posibilidades de adquirir el virus.
4. Los antirretrovirales pueden ser utilizados en tres formas preventivas según han demostrado diversos ensayos realizados:

  • El tratamiento antirretrovírico en personas VIH-positivas puede disminuir hasta el 96% el riesgo de que transmita el virus a su pareja sexual.
  • Profilaxis de preexposición para la pareja VIH negativa. Se ha demostrado en parejas serodiscordantes que el consumo de antirretrovirales por parte de la persona no infectada puede ser eficaz para prevenir el contagio. En este caso la OMS recomienda a los países que se apliquen programas piloto en parejas serodiscordantes y transexuales para decidir sobre la ampliación de este tipo de intervención.
  • Finalmente, está la profilaxis posteexposición dentro de las 72 horas siguientes a la exposición al virus. En general, este método es recomendado para profesionales de la salud que sufren pinchaduras con una aguja en el trabajo.

5. Se recomienda el uso de materiales estériles, particularmente las agujas y jeringuillas.
6. Eliminación de infección de VIH de madre a hijo. La OMS señala que es posible prevenir casi en su totalidad la transmisión madre-hijo utilizando antirretrovíricos en ambos durante todas las etapas en las que pudiera suceder la infección.

En resumen, podemos decir que la mejor manera de prevenir la infección contra el VIH, ya que no existe vacuna preventiva en su contra, es promover cambios en el estilo de vida y de hábitos relativos a la sexualidad. Respecto al uso del condón es importante -en el caso de las mujeres- impulsar estrategias de empoderamiento para su uso y la negociación de este uso.