VPH EN HOMBRES


¿Cómo se adquiere?

Los varones contraen VPH al tener relaciones sexuales con una persona infectada por el virus. Su principal factor de riesgo radica en tener muchas parejas sexuales.

Los hombres sin circuncisión (que preservan el prepucio del pene) tienen más probabilidad de adquirir VPH y de transmitir la infección a sus parejas. En contraste, los hombres con circuncisión tienen menos probabilidades de contraer y permanecer infectados con el virus. Las razones de esto aún no se conocen, y tampoco significa que la circuncisión brinde una protección completa contra el VPH, por lo que estos hombres todavía pueden contraerlo y transmitirlo a sus parejas.

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuáles son sus consecuencias?

Gran parte de las veces, la infección por VPH desparece en los hombres sin dejar problemas de salud. Sin embargo, si ésta no desaparece por sí sola, pueden aparecer síntomas en algunos meses o años después de contraída la infección. Este factor hace difícil poder estimar exactamente cuándo se contrajo el virus.

En los hombres, las infecciones duraderas por el virus del papiloma humano conducen a la formación de verrugas genitales o a ciertos tipos de cáncer. Todavía se desconoce por qué algunos hombres presentan problemas de salud debido al VPH y otros no.

  • ¿Qué son las verrugas genitales?

Las verrugas genitales son crecimientos benignos, de color carne, causados con mayor frecuencia por ciertos tipos de VPH de “bajo riesgo”. Aparecen como bultos pequeños, o grupos de éstos, en la zona genital alrededor del pene o del ano.

Su tamaño y forma varían, pueden ser pequeñas o grandes, abultadas o planas, o con forma de coliflor. Éstas pueden desaparecer, permanecer igual o incrementar su tamaño o número.

Pueden causar síntomas como ardor, picazón y dolor. Hasta el 90% de los casos de verrugas genitales se deben a la infección con VPH de bajo riesgo de los tipos 6 y 11. Los tipos de VPH que causan las verrugas genitales son diferentes de los tipos de “alto riesgo”, que pueden causar cáncer.

Las verrugas genitales son muy comunes, aproximadamente el 1% de las personas jóvenes sexualmente activas (hombres y mujeres) las pueden presentar en algún momento. Después de haber tenido contacto sexual con una persona infectada con el virus del papiloma humano, las verrugas pueden aparecer dentro de las siguientes semanas o meses, pero también existe la posibilidad de que no aparezcan.

Un proveedor de atención médica tiene la preparación para diagnosticar las verrugas con verlas simplemente. Es importante mencionar que pueden volver a aparecer, incluso después del tratamiento.

  • ¿Cómo se tratan?

Existen varios tratamientos que se pueden utilizar para eliminar las verrugas genitales, entre ellos aplicaciones tópicas o procedimientos quirúrgicos como la crioterapia, cauterización y cirugía láser.

El tratamiento que se elija dependerá de cada caso particular y sus características, previo a una evaluación médica. Recuerda que cualquier tratamiento siempre debe ser prescrito por un especialista calificado.

  • Cánceres relacionados con VPH en hombres / ¿Qué tan comunes son? / ¿Cómo evitarlos?

Los cánceres relacionados con VPH en hombres son el cáncer de pene y el cáncer anal. Ambos son más comunes entre los hombres con VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y en hombres que tienen actividad sexual con otros hombres.

Hay que subrayar que el VPH es responsable de casi todos los casos de cáncer anal de células escamosas.

La manera más efectiva de evitarlos es tratando a la brevedad cualquier síntoma aparente con un especialista, así como hacerse chequeos regulares si eres sexualmente activo, para detectar lo antes posible el VPH y definir cuál será el tratamiento a seguir.

 

VPH EN MUJERES

¿Cómo se adquiere?

En las mujeres, la infección por VPH genital ocurre principalmente a edades más jóvenes. Es menos común en las que son mayores de 30 años de edad. Ciertos  comportamientos sexuales aumentan el riesgo de una mujer de contraer una infección genital por VPH, entre ellos:

-Tener relaciones sexuales a temprana edad.

-Tener muchas parejas sexuales.

-Tener una pareja que haya tenido muchas parejas sexuales.

-Tener relaciones sexuales con hombres no circuncidados.

Demorar las relaciones sexuales hasta tener más edad puede contribuir a evitar el VPH. También ayudará restringir el número de parejas sexuales y a evitar tener relaciones sexuales con alguien que haya tenido muchas parejas sexuales.

Afortunadamente, para la mayoría de las mujeres con VPH, las defensas del cuerpo son suficientes para eliminar el virus. Hasta un 90% de las infecciones desaparecen en 36 meses.

VPH y cáncer cervicouterino

El cáncer cervical (o cervicouterino) es aquel que aparece en el cérvix o cuello del útero. El cuello uterino es la zona inferior del útero, y se sitúa en la parte superior de la vagina. El cáncer cervicouterino se desarrolla cuando las células anormales en el revestimiento del cuello del útero comienzan a multiplicarse de forma incontrolable, resultando en anomalías pre-cancerosas. Si no se detectan a tiempo, estas anormalidades pueden derivar en tumores y propagarse al tejido circundante.

Aunque factores como la píldora anticonceptiva oral, el tabaquismo, el sistema inmunológico de la mujer y la presencia de otras infecciones parecen jugar un papel en este cáncer, su desarrollo requiere que una mujer haya sido infectada previamente con ciertos tipos de VPH de “alto riesgo”. Los tipos de “alto riesgo” 16 y 18 son responsables del 70% de todos los cánceres cervicales.

Otras causas que pueden dar lugar al Cáncer Cervicouterino

Diversos estudios han demostrado el virus del papiloma humano de alto riesgo da lugar a casi todos los cánceres de cuello uterino, pero también existen otros co-factores capaces de aumentar todavía más el riesgo de desarrollarlos, y son:

  1. Co-factores virales: Estos incluyen tener un genotipo viral de alto riesgo, co-infección con otros tipos de VPH, o una infección persistente por VPH de alto riesgo.
  2. Co-factores del huésped: Incluyen sufrir supresión del sistema inmunológico, ser portador del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), tener antecedentes heredo-familiares de cáncer de cuello uterino, y desnutrición.
  3. Co-factores asociados de riesgo: Incluyen el uso de anticonceptivos orales por más de 5 años, tener otra infección de transmisión sexual (Chlamydia y Herpes simple tipo 2), consumir tabaco, tener más de dos embarazos (multiparidad).

Preguntas frecuentes

  • ¿Cuáles son sus consecuencias?

Las mujeres que no eliminan ciertos VPH de “bajo riesgo” pueden desarrollar cambios benignos (anormales, pero no cancerosos) en el cuello uterino.

Y las mujeres que no eliminan ciertos tipos de “alto riesgo” del virus, tienden a desarrollar cambios anormales en las células que recubren el cuello del útero, que a futuro pueden conducir a pre-cáncer e, incluso, a cáncer cervical en etapas posteriores de la vida.

  • ¿Qué es la prueba de Papanicolaou? / ¿Para qué sirve?

La mayoría de las mujeres son diagnosticadas con VPH como resultado de un Papanicolaou anormal. Un frotis de Papanicolaou es parte de un examen ginecológico que tiene como objetivo detectar células anormales (pre-cáncer) en el revestimiento del cuello uterino antes de que tengan la oportunidad de convertirse en cáncer cervical. Por lo anterior, es importante seguir las recomendaciones del profesional de la salud sobre realizarse exámenes de Papanicolaou regulares.

El examen se nombró así en honor de Georgios Papanicolaou, médico griego que fue pionero en citología y detección temprana de cáncer.

  • ¿Qué tan común es el cáncer cervicouterino?

A nivel mundial, el cáncer cervicouterino es el segundo cáncer más común entre las mujeres, por lo que muchos países han implementado programas regulares de detección cervical (es decir, el Papanicolaou) para detectar anormalidades en el cuello del útero.

La incidencia de cáncer cervical invasivo ha disminuido drásticamente en la última década debido a la formación de programas nacionales implementados en naciones de todo el mundo, realizando frotis de Papanicolaou cada 2 años para las mujeres.

En cuanto a la prevención del cáncer cervicouterino, ésta puede estar enfocada en dos aspectos:

  • Prevención primaria, aplicando vacunas profilácticas para evitar la aparición de la enfermedad.
  • Prevención secundaria, referente a la detección temprana de la enfermedad; en este caso, de lesiones precursoras y cáncer. Un aspecto fundamental es la detección de lesiones intraepiteliales antes de que evolucionen a cáncer o detectar éste en una etapa temprana (in situ).
  • ¿Qué son las células cervicales anormales y los pre-cánceres? / ¿Cómo se tratan?

Existen dos tipos principales de células que cubren el cuello uterino: las células escamosas (en la región llamada exocérvix) y las células glandulares (en el área llamada endocérvix). Dichos tipos celulares se ubican en lo que se conoce como zona de transformación, la cual cambia a medida que la mujer envejece y cuando da a luz. La mayor parte de los cánceres cervicouterinos se origina en las células de la zona de transformación.

Tales células no se convierten repentinamente en cáncer, más bien, las células normales del cuello uterino se van transformando de manera gradual en cambios precancerosos, que al final se convierten en cáncer. Los médicos utilizan varios términos para describir estos cambios, entre ellos: neoplasia intraepitelial cervical, lesión intraepitelial escamosa y displasia.

Si la prueba de Papanicolaou muestra estos cambios o células anormales, será necesario realizar una prueba llamada colposcopia. Este procedimiento involucra que la mujer se acueste sobre la mesa de examinación como cuando se le practica un examen pélvico. Se coloca un espéculo en la vagina que ayuda al médico a observar el cuello del útero, para posteriormente examinarlo mediante el colposcopio, un instrumento con lentes de aumento muy parecidos a los de los binoculares. Aunque permanece fuera del cuerpo de la mujer, el colposcopio permite al doctor observar de cerca y con claridad la superficie del cuello uterino.

La colposcopia se hace pocas veces durante el periodo menstrual. Si llegara a observarse un área anormal en el cuello uterino, debe realizarse una biopsia. Para ello, se extirpa un fragmento pequeño de tejido del área que luce anormal. Posteriormente, la muestra se envía a un patólogo a fin de que la examine bajo el microscopio. Sólo mediante la biopsia es posible determinar si un área anormal es un precáncer, un cáncer o ninguno de los dos.

Si la biopsia logra extirpar por completo el tejido anormal, puede que sea el único tratamiento necesario. En otros casos, se requiere un tratamiento adicional del cáncer o del precáncer, que puede incluir:

  • Biopsia de cono.- También llamado conización. Implica la extracción de un fragmento de tejido en forma de cono del cuello del útero. Se usa como tratamiento para extirpar totalmente muchos precánceres, así como tumores cancerosos en etapas muy tempranas.
  • Escisión electroquirúrgica con asa.- Se extirpa el tejido usando una asa de alambre delgado, que se calienta mediante corriente eléctrica y que sirve como escalpelo. Requiere anestesia local (puede realizarse en el consultorio médico).
  • Biopsia de cono con bisturí frío.- Aprovecha un bisturí quirúrgico o un láser en lugar de un alambre calentado para extirpar el tejido. Requiere anestesia general (debe realizarse en un hospital).

VPH EN LA INFANCIA

Causas comunes que dan lugar a la infección por VPH en los niños

El virus del papiloma humano, según explican expertos del Instituto Nacional de Pediatría de México, puede pasar de madre a hijo durante el parto, e incluso por transmisión perinatal en el útero. Otra forma de contagio es si un adulto con verrugas causadas por VPH toca el área genital del menor, por ejemplo durante el cambio de pañal o durante el baño, o simplemente por una mala higiene del adulto infectado.

El contagio también puede darse en menores debido al abuso sexual; por ello, la presencia del VPH en menores se debe considerar como un dato de sospecha y se debe acudir con un especialista.

Síntomas y tratamiento en la población infantil

En los niños, los virus del papiloma humano infectan tanto la piel como las mucosas, dependiendo del tipo. Pese a que muchos son asintomáticos, otros pueden provocar la aparición de verrugas cutáneas o condilomas —infecciones en los genitales—.

De acuerdo con el INP, en lactantes y preescolares, lo más habitual es que aparezcan condilomas verrugosos en la zona del ano, vulva, pene y escroto. Los casos de papiloma oral y laríngeo se transmiten mayoritariamente durante el parto.

En cuanto al tratamiento, las lesiones verrugosas no tienen fármacos específicos, pero usualmente se tratan con cremas tópicas antivirales. En el caso de producirse daños precancerosos, se recomienda la cirugía extractiva. En los últimos años, varios países han aprobado vacunas anti-VPH en niñas y jóvenes, que según la OMS evitaron en los ensayos el 100% de las lesiones precancerosas cervicales.