05Recuerda que durante la adolescencia hay cambios físicos que pueden causar desconcierto y temor a tus hijos. Es una etapa memorable, pero también puede ser muy dura. Los jóvenes comienzan a experimentar emociones y deseos que no habían sentido antes.

Aparecen por primera vez la ansiedad sexual y la culpa ante estos deseos nuevos, también aparecen sentimientos de inferioridad, de vulnerabilidad y dudas sobre sí mismos. Por ello, como padres, es importante que siempre estemos disponibles para apoyar a nuestros hijos. Recordemos que también nosotros fuimos adolescentes y que compartir con ellos nuestra experiencia podría ayudarles a que su viaje por esta fase del desarrollo sea más fácil.

Preparar a los jóvenes para que sean capaces de superar los obstáculos y problemas clásicos de la adolescencia requiere que tengamos en cuenta algunos aspectos básicos, nunca tengamos miedo de acercarnos a un especialista para que nos oriente sobre esta tarea.

Un aspecto fundamental es que desde la niñez inculquemos en los pequeños actitudes apropiadas, valores y autoconfianza. Para que cuando se conviertan en adolescentes tengan las herramientas y estén mejor preparados para enfrentar los cambios en su vida.

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Debemos recordar que cuando el niño transita a la adolescencia sale del mundo seguro que la infancia le significó y se debe enfrentar a un mundo nuevo, en el cual hay nuevos retos y responsabilidades. Es un mundo emocionante, pero también un mundo del cual el joven no sabe qué esperar.

Es común que los jóvenes tengan una sensación de inferioridad respecto a sus semejantes. Para ayudarlos con ello, debemos hacerlos entender que no están solos, que cada persona tiene distintas cualidades y que cada uno muestra de distinta forma sus inseguridades. Podemos enseñar a nuestros hijos a que reconozcan cuando los demás demuestran sus inseguridades, ya sea a través de la agresión o la timidez.

Muchas veces la inseguridad surge debido a que en la actualidad se ha sobrevaluado el dinero, el aspecto físico y la popularidad. Reforzar en nuestros hijos otro tipo de valores les da la posibilidad de enfrentarse con el sentimiento de inferioridad y establecer relaciones más sanas y mejores con sus compañeros.

Un ejercicio útil es animar a nuestros hijos para que escriban en una lista lo que les molesta de ellos mismos y que discutan estos aspectos con alguien de confianza. Una habilidad importante que debemos impulsar en ellos es el saber reconocer las cosas que pueden cambiar en ellos, y aceptar las que no pueden modificar.

06Otro problema con el que nos enfrentaremos es la conformidad. Esto sucede cuando la presión para ser y comportarse como los demás es demasiado fuerte y la persona opta por ser como la mayoría. En este sentido, como adultos debemos hacerlos conscientes de que lo más importante es hacer lo que es correcto y que en ocasiones esto podrá provocar que se burlen de ellos, pero que a la larga la ganancia será mucho mayor. También debemos hacerlos saber que cuando dentro de un grupo alguien dice que “no”, es más fácil que otros lo respalden y apoyen su postura.

Un clásico ejemplo de esta presión es cuando algunos adolescentes comienzan a consumir drogas. Muchas de las veces sucede porque ante el temor de ser rechazados ceden a la presión, por ello es fundamental que animemos a nuestros hijos a decir “no” cuando su salud e integridad se puede ver afectadas.

El proceso de crecimiento es interesante y maravilloso. Los cambios en el cuerpo de los adolescentes son controlados por un pequeño órgano localizado en el centro del cerebro, la pituitaria. Esta glándula envía mensajeros químicos llamados hormonas y que ponen en marcha a otras glándulas que realizarán los cambios. Es muy importante que expliquemos a los adolescentes cómo sucede el desarrollo físico para que no se asusten ante estos cambios que les suceden.

Una vez que los jóvenes entienden este proceso, saben que se trata de eventos normales y naturales. Nuestro deber como padres es prepararlos para que puedan anticipar estos cambios.

07Uno de los puntos que tenemos que abordar, es que todos estos cambios preparan a su cuerpo para la paternidad, explicándoles que esto no significa que ya van a ser padres sino que su cuerpo se está equipando con la capacidad para esta tarea.

Estos cambios en el cuerpo de los adolescentes vienen acompañados de un aumento en el interés por el sexo opuesto. Es importante que platiquemos con nuestros hijos sobre el apetito sexual y las relaciones sexuales; debemos dejarles en claro que el sexo no es algo malo sino algo natural, para lo cual tienen que esperar el momento adecuado y la madurez que se requiere.

Es importante que los jóvenes entiendan que deben esperar para tener relaciones sexuales, pues tenerlas de manera irresponsable puede provocar enfermedades venéreas, embarazos no deseados y sentimientos de culpa.

En este sentido, debemos enseñarles a distinguir entre amor y apasionamiento. Frente al apasionamiento que en esencia es un sentimiento egoísta y pasajero, el verdadero amor está centrado en el otro ser humano y viene acompañado de un deseo profundo de hacerlo feliz, de ayudarlo, satisfacer sus necesidades y proteger sus intereses.

Finalmente, es importante que tengamos en cuenta que durante esta etapa los sentimientos y las emociones son más intensos. El joven se ve sujeto en la adolescencia no solamente a cambios físicos, sino también a cambios en su mente. No olvidemos que en esta etapa las cosas buenas siempre parecen mejores y las malas siempre más terribles e intolerables.

Vía: Adolescencia, publicación de la Asociación Nacional Pro-Superación personal A.C.