De acuerdo con el Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos, la córnea es la capa exterior transparente que se ubica en la parte frontal del ojo, la cual ayuda a que dicho órgano pueda enfocar la luz para que vea con claridad.

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Existen varias condiciones comunes que afectan la córnea. Estas incluyen:

  1. Lesiones. Las pequeñas abrasiones (rasguños) en la córnea generalmente se curan por sí solas. Los rasguños más profundos u otras lesiones pueden causar cicatrices y problemas de visión.
  2. Alergias. Las alergias al polen pueden irritar los ojos y causar conjuntivitis alérgica. Esto puede hacer que tus ojos se enrojezcan, te piquen y lagrimeen.
  3. Queratitis. La queratitis es una inflamación (enrojecimiento e hinchazón) de la córnea. Las infecciones relacionadas con los lentes de contacto son la causa más común de queratitis.
  4. Ojo seco. El ojo seco ocurre cuando tus ojos no producen suficientes lágrimas para mantenerse húmedos. Esto puede resultar incómodo y causar problemas de visión.
  5. Distrofias corneales. Las distrofias corneales ocasionan visión nublada cuando se acumula material en la córnea. Estas enfermedades suelen ser hereditarias.

También hay una serie de enfermedades menos comunes que pueden afectar la córnea. Estas incluyen herpes ocular, síndrome de Stevens-Johnson, síndrome endotelial iridocorneal y pterigión.

Si deseas saber información más detallada sobre estas afecciones de la córnea, consulta a un oftalmólogo.

 

Fuente: National Eye Institute