Algo empieza a cambiar

INTRODUCCIÓN

Es curioso. Me sigo sintiendo joven, pero ya no tanto. Algo así como estar a la mitad de algo, o como una nueva Alondra que empieza a surgir. Cuarenta años parecen muchos, pero para mí han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Me he dedicado a trabajar y ya soy mamá de una niña y un niño que, debo decirlo, consumen gran parte de mi energía. También me ocupo de mis padres, que ahora están solos y a veces necesitan de mí. Entre otras cosas, dedicarme a mis hijos y apoyarlos en su desarrollo ha sido una de las experiencias más satisfactorias. Aun así, hoy más que nunca empiezo a sentir la necesidad de tener tiempo para mí. Hay tantas cosas que he dejado de hacer, y no todo ha salido como yo hubiera querido. Es claro que mi juventud está por agotarse, así que es un buen momento para hacer ajustes y retomar algunos intereses que dejé en el pasado.

Al leer este manual, que cubre la etapa de los 40 a los 54 años, tal vez sientas como yo que ingresas en una fase de grandes cambios que apuntan al inicio de una declinación en la vida. Pero me parece que no todo es desventaja. Tengo la seguridad de que la experiencia ganada y las lecciones aprendidas abren paso a una nueva percepción de las cosas que resulta muy enriquecedora. Es como si la vista cansada, que tal vez ya padezcas, te diera en realidad nuevos ojos. Parte de esa visión, por supuesto, es la claridad de que, para mantener la salud en buenas condiciones, habrá que reforzar los buenos hábitos y tener algunos cuidados especiales. Tal vez ya no puedas comer como antes, pero tendrás la oportunidad de adquirir una fuerza interior que te será desconocida y te permitirá aprovechar al máximo las ventajas de la madurez.

¿QUÉ OCURRE EN ESTA NUEVA ETAPA?

Puede decirse que a partir de los 40 años se inicia la verdadera madurez. A lo largo de esta fase, el adulto promedio tiene la oportunidad de reorientar la atención hacia sí mismo. En adelante, gozará de una autonomía personal que le permitirá conseguir una comprensión de su vida, buscar una coherencia entre sus emociones, sus pensamientos y sus actos y alcanzar un equilibrio entre la satisfacción de sus propias necesidades y las de los que están a su cargo.

Sin duda, la personalidad de la mujer se verá afectada a lo largo de estos años. Por un lado, tendrá una menor inclinación a correr riesgos, se volverá más reflexiva y es posible que empiece a dedicar parte de su energía a vincularse de nuevo con el mundo externo. De manera particular, se preocupará por el afianzamiento de su propia madurez y el desarrollo de un nuevo estilo de vida. Como en otras etapas, estos años se verán también acompañados de algunas crisis. La conciencia de que su etapa de adulta joven ha concluido, el crecimiento de los hijos, el inicio de una declinación física y la cada vez mayor cercanía con la muerte son factores que minarán su ánimo a momentos y que le representarán un cuestionamiento de su vida pasada. De manera especial, alrededor de los 50 años, la mujer enfrenta con frecuencia todo tipo de dudas sobre sus capacidades ocupacionales, sociales y físicas e inicia una lucha por mantener intactas sus condiciones de vida pasada. Esto la puede llevar a cometer excesos en sus actividades cotidianas y/o a colocar un énfasis desbordado en acciones que le permitan seguir luciendo joven y le impidan sentirse “vieja”.

Por todo ello, es importante que la mujer conozca los cambios a los que irá haciendo frente, que los incorpore como parte del proceso de crecimiento y desarrollo del ser humano, y que los acepte como una oportunidad para lograr nuevas metas desde la plataforma de la madurez. De manera particular, es fundamental que lleve a cabo acciones de cuidado y fomento de la salud que le permitan transitar por estos años en la mejor condición posible.

¿QUÉ TEMAS DE SALUD SON DE PARTICULAR INTERÉS AHORA?

Existen diversos elementos que condicionan la salud de las mujeres en este grupo: la carga genética, los factores ambientales, los estilos de vida y la atención sanitaria que se dispensa ante la pérdida de salud.

En México, las principales causas que llevan a mujeres de esta edad a la muerte son: tumores malignos, diabetes mellitus, enfermedades del corazón, enfermedades del hígado, enfermedades cerebro-vasculares, accidentes, insuficiencia renal y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Sin embargo, muchas de estas causas de muerte e incapacidad pueden prevenirse o retrasarse con un diagnóstico y tratamiento tempranos. Un número significativo de problemas de la salud, como los tumores malignos (el cáncer mamario y cérvico-uterino), la diabetes y los problemas del corazón, entre otros, podrían detectarse y tratarse a tiempo si las mujeres fuésemos más conscientes de estos problemas y nos sometiéramos a exámenes periódicos de detección temprana. Ello contribuiría a disminuir los índices de mortalidad a causa de estas enfermedades. Los problemas de depresión son también frecuentes en estos años.

En esta etapa las mujeres tenemos un interés particular por contar con información sobre enfermedades que nos afectan no sólo a nosotras sino a nuestras familias y seres cercanos. Algunos de los temas que serán comunes en nuestra vida cotidiana son la diabetes, la hipertensión, los infartos, el colesterol, el cáncer, en especial el de matriz y el de mama, la osteoporosis, el insomnio, el cansancio, los dolores de espalda, la depresión, el consumo de tabaco y alcohol y la alimentación. De manera muy especial, los temas de género que nos afectarán ineludiblemente serán el climaterio y la menopausia.

Peso y talla

Si no has acudido con un médico especialista o un nutriólogo, ahora es buen momento para iniciar un cuidado especializado. Él o ella será la persona indicada para orientarte sobre la relación entre tu peso y tu talla, así como para aconsejarte sobre tu salud en general. Recuerda medir tu Índice de Masa Corporal (IMC) y tu circunferencia abdominal. IMC = peso en k estatura X estatura Divide la cantidad de kilogramos que pesas entre el cuadrado de tu estatura. Por ejemplo: si alguien pesa 85 k y su estatura es 1.65 m, deberá dividir 85 entre 2.89 (resultado de multiplicar 1.65 x 1.65), con lo que se obtiene un IMC de 31.4. Un IMC adecuado se ubica entre 18.5 y 24.9; cuando es igual a 25.0 y hasta 29.9 se considera sobrepeso, y cuando es mayor a 30.0, obesidad. Por debajo de 18.5 es indicativo de bajo peso.

Evolución de tus aparatos y sistemas.

Esqueleto. El inicio de la pérdida ósea ocurre entre los 30 y los 35 años. Después de la menopausia este proceso se acentúa, de forma que a los 70 años por lo general se ha perdido un 30% de la masa de los huesos.

Con la pérdida ósea se observa un adelgazamiento de la trabécula (tejido central del hueso) de las vértebras y los extremos de los huesos largos, que son los que tienen un mayor contenido de tejido trabecular. Dado que dicho tejido es más poroso, estos huesos son los se ven más afectados durante la menopausia en virtud de la disminución deestrógenos y otras carencias hormonales, la deficiencia de calcio y vitamina D por malnutrición, el consumo de tabacoalcohol y cafeína y la vida sedentaria. Todos estos son factores que incrementan el riesgo de padecer osteoporosis. En general, a cualquier edad, las mujeres poseen una masa ósea menor a la de los hombres, por lo que sufren fracturas con mayor frecuencia.

La actividad física y un aporte adicional de calcio antes de la menopausia favorecen el mantenimiento de los huesos.
Articulaciones.  Son elementos más complejos del aparato locomotor. Se trata de estructuras en partes duras que posibilitan la unión entre sí de dos o más huesos. Con la edad, las articulaciones se vuelven más rígidas y menos flexibles. La producción del líquido dentro de ellas puede disminuir y el cartílago puede empezar a friccionarse y a erosionarse. Asimismo, los minerales pueden depositarse en algunas articulaciones (calcificación), particularmente en el caso del hombro. Las articulaciones de la cadera y de la rodilla pueden comenzar a perder su estructura (cambios degenerativos). Las articulaciones de los dedos van perdiendo cartílago y los huesos se adelgazan ligeramente.

Sistema muscular. Alrededor de los 40 años se inicia una disminución en la masa muscular que se acompaña de un aumento de grasa, lo que ocasiona menor fuerza en los músculos y menor resistencia aeróbica al hacer ejercicio. También disminuye la flexibilidad. Conviene resaltar que una gran parte de la disminución del tamaño del músculo que se inicia en esta época de la vida puede evitarse haciendo ejercicio físico en forma regular y teniendo una alimentación balanceada.

Sistema cardiovascular. El sistema cardiovascular se ve afectado por el estrés, las hormonas, el exceso de grasas saturadas y determinadas toxinas como la del tabaco.

Los problemas cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en las mujeres. Una mujer tiene el 50% de probabilidad de morir en el primer ataque cardíaco; de las personas que sobreviven a su primer ataque cardíaco, el 38% de las mujeres morirán en el primer año post-infarto. De las que sobreviven, el 46% quedarán incapacitadas por una insuficiencia cardíaca.

Sistema gastrointestinal. En esta etapa disminuyen las secreciones gastrointestinales. Esto genera un medio propicio para el crecimiento de la bacteria llamada Helicobacterpylori, la cual es la principal causante de enfermedades tales como la úlcera péptica (del estómago) y la gastritis. Es importante mencionar que el consumo del brócoli en particular contribuye a disminuir la proliferación de esta bacteria.

Sistema reproductor. A medida que una mujer envejece, tienen lugar muchos cambios en su aparato reproductor. Para las mujeres, el cese de la menstruación (menopausia) es un signo obvio de envejecimiento, pero ciertamente no es el único cambio. La menopausia se ve acompañada por un periodo previo de transición denominado climaterio, que se prolonga también por muchos años después de la última menstruación.

Los ovarios se vuelven menos sensibles a la estimulación de las hormonas, por lo que los niveles de hormonas producidas por éstos (estrógenos) disminuyen. En virtud de esta disminución de los niveles hormonales ocurren cambios en todo el sistema reproductor. Las paredes vaginales se vuelven menos elásticas, más delgadas. La vagina se vuelve más pequeña. El tejido genital externo va disminuyendo (atrofia de los labios) y las secreciones se vuelven escasas y acuosas (esto se traduce en menor lubricación vaginal, lo que puede ser la causa de relaciones sexuales dolorosas).
Los cambios en el aparato reproductor están estrechamente relacionados con los cambios en el sistema urinario, ya que la calidad de la mucosa del sistema urinario también depende de los estrógenos. Las estructuras de sostén del piso pélvico (músculos y ligamentos) se debilitan, por lo que la aparición de trastornos como la incontinencia urinaria (salida involuntaria de orina) es frecuente.

Se presentan también cambios en el tejido mamario. Comienza una disminución del tejido mamario y un aumento de los depósitos de grasa. Conforme aumenta la edad, los riesgos de presentar tumoraciones, tanto benignas como malignas (cáncer de mama), incrementan, por lo que es de suma importancia practicarse una mamografía cada 2 años a partir de los 40 años de edad.
Una mujer puede experimentar cambios en el deseo sexual (libido) y en su respuesta sexual, pero el envejecimiento no impide que la mujer sea capaz de tener y disfrutar las relaciones sexuales. Muy a menudo, factores como la disponibilidad de un compañero, los síntomas de resequedad vaginal y diversos factores psicológicos y sociales afectan más la respuesta sexual de la mujer que los cambios directos por el envejecimiento.

Los músculos púbicos pierden tono y la vagina, el útero o la vejiga pueden desacomodarse o "salirse" de su posición, lo cual se denomina prolapso vaginal, uterino o vesical, dependiendo del órgano que se vea afectado. Un prolapso de cualquiera de éstos puede aumentar el riesgo de problemas como incontinencia urinaria de esfuerzo(salida de la orina). La mayoría de los prolapsos pueden tratarse.

También puede presentarse una irritación de los genitales externos, ya que las paredes vaginales se adelgazan y se secan. La relación sexual se vuelve molesta para algunas mujeres, se presentan cambios en los niveles normales de microorganismos vaginales y hay un mayor riesgo de infecciones vaginales por hongos levaduriformes.

Función urinaria. El surgimiento de cambios similares en la vejiga y la uretra puede incrementar algunos síntomas tales como la frecuencia y la urgencia de orinar. Asimismo, el riesgo de infección urinaria después de la menopausia es mayor.

Visión. Es muy posible que alrededor de los 40 años experimentes una disminución en tu agudeza visual conocida como presbicia o “vista cansada”. La presbicia obedece a una pérdida de flexibilidad y un endurecimiento del cristalino, lo que se traduce en una disminución en tu capacidad para enfocar y ver con precisión, particularmente objetos cercanos y pequeños. El problema no es grave y se soluciona fácilmente con el uso de lentes bifocales o de aumento para leer.

Recomendación

Si tienes dudas o molestias como las referidas antes, o bien, si observas una pérdida brusca o un aumento considerable de tu peso, consulta inmediatamente a tu médico.

SOBRE TU MENTE Y TU SALUD EMOCIONAL

Algunos factores que influyen en la salud mental de las mujeres

La depresión es un padecimiento complejo que se presenta con ansiedad, síntomas somáticos (físicos) y altas tasas de comorbilidad (presencia de varios padecimientos simultáneos). Algunos factores de riesgo que influyen en los trastornos mentales comunes que afectan a las mujeres incluyen la violencia de género, las carencias socioeconómicas, la condición y el rango social subordinado y la continua responsabilidad en el cuidado de otros. El alto grado de violencia sexual al que las mujeres están expuestas y el estrés traumático que aparece luego de sufrir esta violencia, aunados a otras causas, convierten a las mujeres en el grupo más numeroso de personas afectadas por trastornos de depresión y ansiedad.

Depresión femenina

Las mujeres tienen dos veces más posibilidades de sufrir depresión que los hombres. El motivo de ello se desconoce, pero se sabe que los cambios en los niveles hormonales de la mujer pueden estar relacionados con este padecimiento.

Si tienes algunos de los síntomas siguientes durante todo el día, todos los días, durante dos o más semanas, es posible que te encuentres deprimida.

  • Te sientes triste, sin esperanza, y tienes ataques de llanto frecuentes.
  • Has perdido el interés en cosas que solías disfrutar, incluyendo el sexo.
  • Te sientes culpable, sin esperanzas y sin valor alguno.
  • Piensas en la muerte o en el suicidio como una salida que te aliviaría.
  • Duermes demasiado o tienes dificultad para dormir o problemas relacionados con el sueño.
  • Has perdido el apetito.
  • Has aumentado o perdido peso sin habértelo propuesto.
  • Te sientes muy cansada todo el tiempo.
  • Tienes dificultad para concentrarte y para tomar decisiones.
  • Tienes malestares y dolores que no mejoran con el tratamiento prescrito.
  • Te sientes intranquila, agitada o enojada con facilidad.

Algunas cosas que debes hacer y otras que no debes hacer cuando estás deprimida

  • Procura no aislarte. Mantente en contacto con tus seres queridos y amigos, con alguien que sea muy cercano a ti y con tu médico.
  • Trata de no tomar decisiones importantes cuando te sientas tan mal. En momentos así no se piensa con claridad, por lo que una decisión tomada en circunstancias así puede no ser la mejor para ti.
  • No te culpes de tu depresión. No la ocasionaste voluntariamente, y la culpa genera círculos viciosos.
  • No te desanimes si no logras sentirte bien aunque te lo propongas. Ten paciencia contigo misma y acepta tu malestar con serenidad.
  • No te des por vencida.
  • Haz ejercicio con frecuencia para sentirte mejor. Verás que el ejercicio te ayuda a sentirte mejor y a darte más energía sin que te lo propongas.
  • Consume alimentos balanceados y sanos.
  • Duerme suficientemente, de forma que por las mañanas te sientas descansada.
  • Busca apoyo psicológico y acude a las consultas con la frecuencia que te sea solicitada.
  • Si tu médico te recetó algún medicamento para hacer frente a este problema, tómalo según sus instrucciones. No tendrá ninguna eficacia si no eres constante con el tratamiento.
  • Establece metas pequeñas y razonables para ti misma. No esperes cambiar todo de la noche a la mañana.
  • Anímate a ti misma haciendo esas pequeñas cosas que te resultan placenteras.
  • Infórmate tanto como puedas sobre la depresión y la forma de tratarla. Entenderás que es un padecimiento como tantos otros del que se puede salir adelante.
  • Llama a tu médico, al centro local para crisis de suicidio o a alguien cercano a ti si empiezas a pensar seriamente en esa posibilidad.
  • Nunca te niegues un día más de oportunidad. Cuando menos lo pienses, empezarás a sentirte mejor y descubrirás de nuevo motivos para continuar.

Ante la aparición de cualquier malestar, consulta a tu médico.

ALIMENTACIÓN

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2006, casi 70% de los mexicanos, algo más de 70 millones de personas, tiene problemas con su peso, ya sea que se trate de obesidad (cerca del 40%) o de sobrepeso (30%). Según datos de la Organización Mundial de la Salud, México ocupa actualmente el segundo lugar en la escala mundial de sobrepeso.

Se ha comprobado clínicamente que los hombres y las mujeres que tienen más grasa abdominal tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades del corazón, intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina, hipertensión arterial, colesterol elevado y concentraciones elevadas de grasas en la sangre, entre muchas más. Al conjunto de estas condiciones se les llama síndrome metabólico. Después de los 40 años, las mujeres empiezan a acumular tejido graso en el cuerpo con mayor facilidad, por lo que a partir de esta edad el riesgo de tener sobrepeso u obesidad es mayor.

Para entender qué es una buena nutrición es necesario que sepas lo siguiente:

  • Una alimentación adecuada depende de tu talla (estatura), tu peso y el tipo de actividad física que realizas.
  • Cerca del 55% de las calorías deben ser aportadas por carbohidratos, 30%, por las grasas y 15%, por proteínas.
  • El cuerpo necesita mantenerse hidratado. Según el metabolismo de cada quien, la cantidad de agua que hay que tomar al día varía entre 1 ½ y 2 litros.
  • Siempre es bueno acudir con un médico o un nutriólogo para que te propongan regímenes alimenticios que satisfagan las necesidades nutricionales básicas para mantenerte saludable.
  • Sobrepeso y exceso de grasa no siempre significan lo mismo. Algunas personas son muy musculosas y su peso es mayor al normal para su edad y su talla. Los expertos afirman que el porcentaje de grasa para las mujeres debe ser del 11% al 21%.
  • Puedes calcular la cantidad de grasa que tienes en tu cuerpo de diferentes formas. Una de ellas es medir el grosor de los pliegues cutáneos (con un plicómetro) y las medidas de ciertas circunferencias corporales (abdomen, brazo, muslo, cadera). Una prueba simple que puedes practicar es pellizcar el grosor de los pliegues de grasa en tu cintura y abdomen.
  • Si pellizcas 2.5 cm o más de grasa (asegúrate de no incluir músculo), es posible que tengas demasiada grasa.
  • Si tu circunferencia abdominal mide más de 80 cm, eso significa que tienes sobrepeso y un gran riesgo de padecer diabetes.
Grupos de alimentos vinculados con condiciones de salud

Alimentos que ayudan a prevenir problemas cardiacos

Los frutos secos como las nueces, almendras, avellanas, piñones y pistaches tienen componentes cardiosaludables, es decir, son buenos para el corazón. Su consumo frecuente reduce el colesterol LDL o malo hasta en un 30%. Tienen un bajo contenido en ácidos grasos saturados, composición parecida a la del aceite de oliva, famoso protector de enfermedades cardiovasculares. Además, contienen vitaminas, proteínas y minerales, entre los que destacan la vitamina E, el ácido fólico, el calcio, el magnesio, el potasio, el fósforo, el magnesio y el hierro. Consume entre una y cinco raciones a la semana (una ración corresponde aproximadamente a 25 gramos).

Alimentos bajos en colesterol

Los pescados, las claras de huevos, los aceites de canola, maíz, oliva y pepita de uva, las leguminosas como los garbanzos, las lentejas, el cacahuate y el frijol negro, las legumbres como las arvejas, las habas y las alubias, los cereales como el arroz integral, la avena integral, el maíz y el trigo, los frutos secos como las almendras, las avellanas, las castañas, las nueces y los piñones, las ciruelas, las uvas pasas, el pepino, las alubias verdes, los jitomates, los arándanos, las frambuesas, las granadas, el higo, los kiwis, las moras, la tuna y las uvas.

Alimentos con un contenido medio de colesterol

En este grupo se encuentra la leche descremada, los quesos frescos, los quesillos y el yogurt descremado, los cortes magros de carne de res, de cerdo (pulpa, lomito de centro) y de aves (pechuga y pierna de pavo y pollo sin piel), las almejas, los calamares, los camarones, la jaiba, el pulpo y el cangrejo. Si no tienes niveles de colesterol elevados, consúmelos ocasionalmente: nunca más de tres veces a la semana.

Alimentos altos en colesterol

Si tienes el colesterol elevado, no debes consumir ninguno de los siguientes alimentos: helados, pasteles, pastas, cremas, galletas y chocolates, la grasa visible y dura de las carnes, chicharrones, tocino, sesos, vísceras en general, yema de huevo, hígado, tocino, paté de hígado, los cortes grasos de la carne de cerdo, cordero y res, cecinas, embutidos y fiambres de cerdo y aves, chorizo, longaniza, salchicha y grasas industrializadas como mantecas, mantequilla, margarinas y quesos, mayonesa, crema y algunos productos del mar como el caviar y la hueva de pescado.

Hortalizas Grupo A

Contienen menos de un 5% de hidratos de carbono. Pertenecen a este grupo la acelga, el apio, la espinaca, la berenjena, la coliflor, la lechuga, el pimiento, el rábano, el tomate.

Hortalizas Grupo B

Contienen de un 5 a un 10% de hidratos de carbono. Este grupo incluye la alcachofa, los chícharos, la cebolla, el nabo, el poro, la zanahoria y la remolacha.

Hortalizas Grupo C

Contienen más del 10% de hidratos de carbono: papa, mandioca, yuca.

Alimentos restringidos si tienes:

Diabetes: embutidos, pescados y mariscos, quesos fuertes, azúcares, pastas y productos refinados. Por su alta concentración de azúcar: uvas, plátanos y frutos secos. En el caso de comprobarse la presencia de acetona en la sangre, es decir, de acetonemia, debes suprimir el consumo de frutos ácidos.

Hipertensión: eliminar completamente la sal en la dieta. Eso significa que no debes consumir ningún alimento que contenga sal o grandes cantidades de sodio; tal es el caso de los embutidos, la cecina, los fiambres, los panes y los productos procesados o envasados. En este grupo entra también la salsa catsup y la mostaza.

Problemas de riñón: harinas comunes y sus derivados (pastas, pizzas, empanadas, tacos, amasados de panadería, panes y galletas), chocolates, caramelos de leche, dulce de leche, natilla, legumbres y frutas secas. No debes consumir tampoco cerveza, jugos de frutas, gaseosas o refrescos con gas.

¿Cómo mejorar tu alimentación?
Qué hacer En lugar de Cambia por
Reducir el consumo de azúcar. jugos envasados con azúcar, jugos frescos naturales; si no lo son, que tengan muy poca azúcar o ninguna
refrescos embotellados, agua simple o agua de fruta natural con poca o nada de azúcar.
dulces y golosinas, frutas naturales. Procura comprar los dulces y las golosinas sólo para ocasiones especiales.
azúcar para el café, té o agua de frutas, miel, o aprende a tomar estas bebidas sin azúcar. Cuando menos lo pienses, ya te acostumbraste.
Reducir el consumo de grasas. tacos, carnitas, sopes, huaraches, quesadillas o alimentos fritos en aceite, comidas completas o corridas con muy poca o sin grasa. Pide alimentos a la parrilla o asados. Retira siempre la grasa visible de la carne.
Reducir el consumo de harinas. pan dulce, harinas refinadas, galletas y tamales, 2 tortillas de maíz o 1 ración de arroz o cereales integrales. Evita el pan dulce. Que un producto no tenga colesterol no significa que sea bajo en calorías.
Aumentar el consumo de frutas y verduras de temporada. comer jamones, embutidos y verduras enlatadas, verduras y frutas frescas, lavadas y/o desinfectadas.
Limitar las comidas rápidas o los antojitos no saludables y comer en horarios fijos establecidos. comer antojitos y comida rápida y con grasa,, lleva a tu trabajo comida hecha en casa. Si no te es posible, busca lugares en los que puedas consumir comida sana. Recuerda que la comida rápida tiene muchas calorías y los antojitos deben dejarse para ocasiones especiales.

Recuerda: las bebidas alcohólicas engordan mucho porque tienen una gran cantidad de calorías. Mientras mayor sea su graduación, mayor será su aporte calórico. Deja su consumo para ocasiones muy especiales. Así las disfrutarás más.

EXÁMENES Y VISITAS MÉDICAS

Incluso si estás saludable, es importante que visites al médico por lo menos una vez al año. El propósito de estas visitas es el de detectar posibles enfermedades, evaluar el riesgo de que enfrentes problemas médicos en el futuro, identificar estilos de vida saludables, actualizar tus vacunas y, en caso de que tengas algún padecimiento, apoyarte en tu médico para recibir el tratamiento adecuado y mantenerte lo más sana posible.

El médico tiene que...

  • medir tu peso, tu talla, tu presión arterial (para detectar hipertensión) y el sonido pulmonar y cardiaco para detectar problemas respiratorios y del corazón.
  • explorar la agudeza visual. Se explorará cada ojo por separado y, de ser necesario, el médico te enviará con el oftalmólogo.
  • llevar a cabo una exploración auditiva. Se revisará cada oído por separado para comprobar que oyes bien.
  • revisar tu esquema de vacunación, aplicar la vacuna necesaria y anotarla en la Cartilla Nacional de Salud de la Mujer.
  • valorar tu alimentación y tu actividad física (detección de sobrepeso y obesidad). En caso de ser necesario, te referirá al nutriólogo.
  • cuando sea necesario, solicitar exámenes de laboratorio para medir glucosa (detección de diabetes), y niveles de colesterol y triglicéridos (detección de riesgo de enfermedades cardiovasculares como cardiopatía isquémica, infarto y angina de pecho).
  • cuando sea necesario, pedir exámenes para detección de cáncer (de piel, tiroides, cavidad oral, nódulos linfáticos, mama y cervicouterino). Comenta con tu médico si te ha salido alguna mancha, bolita, absceso o lunar que haya aparecido y/o que esté creciendo en cualquier parte de tu cuerpo.
  • solicitar periódicamente exámenes para valorar el estado de los huesos (en busca de datos de osteoporosis).
  • valorar hábitos de sueño e higiene. Orientar al respecto.
  • El odontólogo hará la exploración bucodental: presencia de sarro, gingivitis (inflamación de las encías), caries, espacios entre los dientes (diastemas), frenillos y mordida chueca. Aplicará flúor si es necesario.

Con vida sexual activa, el médico revisará los siguiente aspectos:

  • detección de infecciones de transmisión sexual o ITS y VIH/SIDA.
  • identificación de conductas de riesgo vinculadas con la salud sexual y reproductiva; promoverá el uso adecuado del condón.
  • métodos de planificación familiar: anticonceptivos orales, inyectados o DIU.
  • posible infertilidad.

Signos de alerta, consulta al médico inmediatamente:

  • Problemas de la vista.
  • Problemas auditivos.
  • Sed o hambre excesivas.
  • Problemas digestivos (diarreas frecuentes, estreñimiento, dolor de estómago, indigestión o dificultad al tragar).
  • Problemas respiratorios (dificultad para respirar, respiración dolorosa, tos o ronquera persistente, “silbidos” al respirar, tos con flemas).
  • Caries o dolor de dientes y muelas.
  • Dolores de cabeza constantes.
  • Dolor abdominal constante.
  • Irregularidades en la menstruación.
  • Dolor en la parte inferior del abdomen; incremento de sensibilidad en el área abdominal durante tus exámenes.
  • Hipersensibilidad en el cérvix durante exámenes.
  • Olor inusual y/o desagradable del flujo vaginal.
  •  Dolor al tener relaciones sexuales.
  • Sangrado vaginal entre los ciclos menstruales.
  • Úlceras, ronchitas o ampollas alrededor de los órganos sexuales, la boca o el ano.
  • Cambios en el color y el olor de la orina, orinar con mucha frecuencia, dolor y/o ardor al orinar.
  • Alteraciones y cambios en la piel tales como verrugas o lunares. Úlceras en la piel que no cicatrizan.
  • Presencia de “bolitas” en los senos, cambios en los pezones, dolor o cualquier señal anormal en las mamas.
  • Dolor en el pecho, el hombro, el cuello o la quijada; sensación repentina de falta de aire o de náusea.
  • Fiebre por causa desconocida.
  • Irritabilidad, angustia, problemas para dormir constantes.
  • Sueño excesivo, debilidad constantes.
VACUNA ENFERMEDAD QUE PREVIENE DOSIS EDAD
Td Difteria y tétanos. 2 dosis con intervalo de 4 a 8 semanas. 20 a 59 años
(aplicar sólo como profilaxis en caso de heridas).
Refuerzos Cada 5 o 10 años.
Anti-influenza Influenza Única. Cada año a partir de los 50 años.

DATOS Y TEMAS QUE ES IMPORTANTE CONOCER

Los temas sobre los que es necesario que te informes se relacionan con los factores de riesgo propios del ciclo vital o etapa de vida en la que te encuentras. Mencionamos a continuación los más importantes:

Menopausia

La menopausia es un cambio normal que tiene lugar cuando la mujer deja de tener su periodo menstrual. Por sus características, algunas personas aluden a este proceso como "el cambio" o "la edad crítica". Durante la menopausia, el cuerpo de la mujer produce cada vez una menor cantidad de las hormonas llamadas estrógeno y progesterona. Esto suele ocurrir entre los 45 y 55 años de edad. La menopausia se verifica cuando la mujer ha dejado de tener su periodo menstrual durante 12 meses seguidos.

Con la menopausia cesa el periodo menstrual de la mujer. Es posible que algunas mujeres no tengan ningún otro síntoma. Al acercarse la menopausia, es posible que experimentes lo siguiente:

  • Cambios en tu periodo menstrual tales como variaciones en el flujo menstrual o el intervalo entre periodos menstruales.
  • Sensaciones repentinas de calor (sofocos o calores) en la cara, el cuello y el pecho.
  • Sudores nocturnos y problemas para conciliar el sueño que pueden ocasionar cansancio, tensión o nerviosismo.
  • Cambios vaginales tales como sequedad en la vagina y el tejido vaginal, que además se vuelve más delgado, lo que contribuye a que las relaciones sexuales resulten dolorosas en ocasiones.
  • Pérdida de calcio en los huesos, lo que puede reducir tu estatura y causar fracturas de huesos (osteoporosis).

¿Cómo ayudan las hormonas en la menopausia?

  • El tratamiento con hormonas es el método más eficaz para aliviar las molestias mencionadas asociadas con la menopausia.
  • Las hormonas presentan además la ventaja de que pueden reducir la probabilidad de que los huesos se debiliten y se fracturen con facilidad (osteoporosis), ya que disminuyen la pérdida de calcio en los huesos.

¿Cuáles son los riesgos de usar hormonas?

  • A pesar de las ventajas, el uso de hormonas tiene ciertos riesgos, por lo que es imprescindible que consultes con tu médico para que él decida si es conveniente que hagas uso de las mismas o no. No te auto-prescribas hormonas sin consultar con tu médico antes.
  • En algunas mujeres, el tratamiento con hormonas puede aumentar la posibilidad de tener coágulos en la sangre, ataques al corazón, derrames cerebrales, cáncer de mama y enfermedad de la vesícula biliar.
  • Para la mujer con útero, el estrógeno aumenta la posibilidad de tener cáncer de endometrio (cáncer en el tejido que recubre el útero). El uso de progestágeno disminuye tal riesgo.

¿Quién no debe recibir tratamiento con hormonas para la menopausia?

Las mujeres que:

  • creen que podrían estar embarazadas,
  • tienen problemas de sangrado vaginal,
  • han padecido ciertos tipos de cáncer (cáncer hormonodependiente, lo que significa que la presencia de hormonas lo estimula),
  • han sufrido un derrame cerebral o un ataque al corazón,
  • han tenido coágulos en la sangre,
  • han padecido enfermedad del hígado.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que ocasiona que los huesos se debiliten y se vuelvan más propensos a las fracturas. Las personas que tienen osteoporosis se rompen frecuentemente los huesos de la cadera, la columna y la muñeca. A la osteoporosis se le conoce como la enfermedad silenciosa porque la pérdida de hueso ocurre sin dar señal alguna. Algunas mujeres pueden no saber que tienen osteoporosis hasta que se rompen un hueso por un simple jalón, un tropiezo o una caída.

La prueba de la densidad mineral ósea (DXA) es la mejor manera de comprobar la salud de los huesos. Con esta prueba se puede:

  • diagnosticar la osteoporosis,
  • comprobar la resistencia de los huesos,
  • determinar si el tratamiento que sigues está ayudando a fortalecer tus huesos.

Existen muchos factores de riesgo que pueden llevar a la pérdida de hueso y a la osteoporosis. Hay algunos factores contra los que no podrás hacer nada, pero hay otros que sí podrás modificar.
Los factores de riesgo que son independientes de tu voluntad son:

  • Las mujeres tienen osteoporosis con más frecuencia que los hombres.
  • El riesgo de tener osteoporosis aumenta con la edad.
  • Las mujeres delgadas y pequeñas tienen un riesgo mayor.
  • La osteoporosis ocurre con frecuencia entre miembros de la misma familia. Si un miembro de tu familia tiene osteoporosis, la probabilidad de que a ti también te ocurra es mayor.

Otros factores de riesgo son:

  • Tener niveles bajos de estrógeno debido a la falta de menstruación o a la menopausia.
  • Un régimen alimenticio bajo en calcio y en vitamina D provoca que se tenga una mayor propensión a perder hueso.
  • Algunos medicamentos aumentan el riesgo de tener osteoporosis; consúltalo con tu médico.
  • La falta de ejercicio o guardar cama durante un periodo prolongado puede ocasionar un debilitamiento de los huesos.
  • Fumar es dañino para los huesos, el corazón y los pulmones.
  • Tomar bebidas alcohólicas en exceso puede causar pérdida de hueso y fracturas.
  • El consumo excesivo de café también puede predisponer a la osteoporosis.

El tratamiento para la osteoporosis incluye:

  • una alimentación equilibrada rica en calcio y en vitamina D,
  • un programa de ejercicio físico,
  • un estilo de vida saludable,
  • medicamentos, cuando sean necesarios.

Diabetes

La diabetes es unaenfermedad crónica y hereditaria que consiste en laincapacidad del cuerpo para aprovechar la glucosa (azúcar) ingerida, lo que provoca que ésta permanezca en la sangre en cantidades superiores a las normales.

En general, hay dos tipos de diabetes. La diabetes tipo 1, en la que el páncreas no produce insulina, por lo que la persona depende del suministro de insulina externa, y la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en la que el páncreas no produce suficiente insulina, o bien, el organismo la utiliza de manera inadecuada. La insulina es la hormona que permite que la glucosa (el azúcar) sea transportada a las células y se transforme en energía. Cuando la diabetes no es tratada, el azúcar y las grasas permanecen en la sangre, lo que, con el correr del tiempo, llega a dañar varios órganos vitales. La diabetes puede ocasionar enfermedades cardiacas, accidentes cerebrovasculares (derrames cerebrales), ceguera, insuficiencia renal, complicaciones durante el embarazo, amputación de las extremidades inferiores e incluso la muerte.

¿Cuáles son los síntomas de la diabetes?
Los siguientes síntomas pueden ser señales de que tienes diabetes. Si tienes alguno de estos síntomas, consulta a tu médico.

  • Necesidad frecuente de orinar.
  • Sed excesiva.
  • Pérdida de peso sin motivo aparente.
  • Hambre excesiva.
  • Cambios bruscos en la visión.
  • Hormigueo o insensibilidad en las manos y los pies.
  • Cansancio extremo la mayor parte del tiempo.
  • Piel muy reseca.
  • Úlceras que tardan mucho en sanar.
  • Más infecciones de lo normal.

¿Cuáles son los factores de riesgo de la diabetes?

Los principales factores de riesgo de la diabetes tipo 2 son: edad avanzada, obesidad, antecedentes familiares de diabetes, antecedentes de diabetes gestacional (se presenta en el embarazo y luego desaparece), tolerancia disminuida a la glucosa, falta de actividad física.

Enfermedades del corazón

Aunque muchas personas piensan que las enfermedades cardíacas son un problema exclusivo de los hombres, las mujeres, sobre todo después de la menopausia, pueden también padecerlas. De hecho, los problemas del corazón son la primera causa de muerte en las mujeres y una de las principales causas de discapacidad.

La causa más común de la enfermedad cardiaca es el estrechamiento o el bloqueo de las arterias coronarias, que son los vasos sanguíneos que suministran sangre al propio corazón. A esto se le llama enfermedad coronaria y se desarrolla lentamente con el transcurso del tiempo. Es la causa más importante por la que las personas sufren infartos. La prevención es importante: dos tercios de las mujeres que tienen infartos no logran una recuperación completa. Cuanto más avanzada es la edad de la mujer, mayores son las probabilidades de que padezcan una enfermedad cardíaca. Pero lo cierto es que las enfermedades del corazón pueden afectar a la mujer a cualquier edad. La adopción de hábitos saludables de vida constituye la mejor medida para su prevención (no fumar, hace ejercicio, tener una alimentación saludable, bajar de peso). Disminuir la sal también puede ayudar.

Los principales factores que contribuyen a la enfermedad del corazón son: fumar, tener la presión arterial elevada, tener el colesterol alto, la existencia de antecedentes familiares de enfermedad del corazón, una dieta inadecuada muy alta en grasas y en alimentos con alto contenido de colesterol y la edad. Fumar es un factor de riesgo muy importante para la enfermedad del corazón en la mujer. Más de la mitad de los ataques de corazón en las mujeres menores de 50 años de edad se relacionan con el tabaquismo. Controla tu nivel de colesterol. Si lo desconoces, pídele a tu médico que lo verifique. El tipo de alimentación es una parte clave en la disminución de los niveles de colesterol. El peso excesivo obliga a un mayor esfuerzo al corazón. El ejercicio y una dieta con un bajo contenido en grasa te pueden ayudar a perder peso. Haz ejercicio regularmente. Acude al médico si sufres de dolor en el pecho, el hombro, el cuello o la quijada, o si tienes una sensación repentina de falta de aire o de náusea.

Cáncer de mama

El cáncer es una enfermedad en la que células anormales comienzan a multiplicarse sin control. Los distintos tipos de cáncer llevan el nombre de la zona del cuerpo donde comienza el crecimiento de las células anormales. El cáncer de mama, por lo tanto, se refiere a células cancerosas en la mama. Este tipo de cáncer también es conocido como cáncer de seno. Cuando las células cancerosas de la mama se diseminan a otras partes del cuerpo se habla de metástasis.

Los signos de advertencia del cáncer de mama (seno) pueden ser distintos en cada persona, y en algunas personas pueden ser inexistentes. Algunos signos de advertencia de cáncer de mama son:

  • Aparición de un bulto en las mamas (senos) o debajo del brazo (axila).
  • Endurecimiento o hinchazón de una parte de las mamas.
  • Irritación o hundimientos en la piel de las mamas.
  • Enrojecimiento o descamación en el pezón o las mamas.
  • Hundimiento del pezón o dolor en esa zona.
  • Secreción del pezón, que no sea leche, incluyendo secreción de sangre.
  • Cualquier cambio en el tamaño o la forma de las mamas.
  • Dolor en cualquier parte de las mamas.

Una persona puede descubrir que tiene cáncer de mama por medio de un auto-examen de mama o una mamografía, que es el principal método empleado en el estudio de tumores de la región mamaria. Este estudio permite identificar tumores que no se detectan mediante el examen clínico minucioso. Se recomienda que la primera mamografía se haga entre los 35 y los 40 años de edad; en adelante, de los 40 a los 50 años, una cada dos años y, por último, después de los 50 años, una cada año.

Auto-examen de mama

El cáncer de mama es potencialmente mortal, si bien su tratamiento es más fácil en la medida en que se descubra más temprano. Es por ello que muchos expertos recomiendan que todas las mujeres mayores de 20 años se realicen mensualmente un auto-examen de mamas para buscar protuberancias nuevas u otros cambios. Es importante estar consciente de que el auto-examen tiene limitaciones y NO es un substituto de los exámenes que tu médico realiza regularmente ni de las mamografías.

Forma de realizar el auto-examen de mama

  • Recuerda que el mejor momento para realizar la auto-exploración mensual es una semana después de tu periodo menstrualya que en este momento tus senos se encuentran menos hinchados y sensibles. Si ya no menstrúas, cualquier momento es adecuado, pero para no olvidarlo conviene que escojas algún día específico del mes.
  • Para poder explorar tus mamasdebes recostarte boca arriba y colocar el brazo derecho sobre tu cabeza.
  • Con las yemas de los dedos centrales de la mano izquierda realiza pequeños movimientos circulares sobre el seno derecho (para la mama izquierda usas la mano derecha), tratando de comprobar que no hayan nódulos (bolitas); presiona suavemente el pezón para comprobar que no salga líquido y repite la operación con el otro pecho.
  • Páratefrente a un espejo con los brazos a los lados y luego estíralos sobre la cabeza. Examina con la vista para comprobar que no existan manchas o cambios extraños de forma, color o consistencia en tus senos.

Si notas algún nódulo (bolita), salida de líquido o alguna mancha o cambio, eso no significa que tengas un cáncer, pero acude lo antes posible al médico.

Cáncer de cuello uterino

El virus del papiloma humano (VPH), un virus común que puede transmitirse de persona a persona durante las relaciones sexuales, es la causa principal del cáncer de cuello uterino, además de otros cánceres de vagina y de vulva. Por lo menos la mitad de las personas activas sexualmente adquirirán el VPH en algún momento de su vida, pero en la mayoría de los casos, éste desaparecerá por sí solo. Si esto no ocurre, es posible que con el tiempo el VPH ocasione cáncer.

Si el cáncer se origina en el cuello uterino se denomina cáncer de cuello uterino, que es la parte más baja y estrecha que sirve de entrada al útero. Este tipo de cáncer se presenta con más frecuencia en mujeres de 30 o más años.

En su etapa inicial, el cáncer de cuello uterino no presenta signos ni síntomas. Cuando el cáncer se encuentra en etapas avanzadas, puede causar sangrado o flujo vaginal anormal en ciertas circunstancias, como por ejemplo después de tener relaciones sexuales. La causa de estos síntomas puede ser otra afección diferente del cáncer, pero la única forma en que podrás averiguarlo es si consultas al médico.

El cáncer de cuello uterino es el cáncer femenino más fácil de detectar tempranamente, ya que existe una prueba diagnóstica de alta confiabilidad (el Papanicolaou). Cuando se diagnostica en una fase temprana y se trata adecuadamente las probabilidades de curación son muy altas.

Citología vaginal (Papanicolaou)

Muchos expertos recomiendan que todas las mujeres de más de 30 años se hagan este examen. Esta prueba es un examen en el que se toman muestras de células, en la zona de transición del cuello uterino, en busca de atipias celulares (células anormales) que orienten (no diagnostiquen) sobre la presencia de un posible cáncer de cuello uterino. Si el resultado es positivo (la muestra presenta atipias) o sospechoso en una mujer con alto riesgo, el siguiente paso comúnmente es la confirmación con un examen llamado colposcopía, que permite observar la lesión sospechosa y tomar una biopsia.

Cáncer del colon y del recto

El cáncer del colon o el recto también se conoce como cáncer colorrectal. Es el cuarto cáncer más común entre los hombres y las mujeres. Si se detecta anticipadamente, con frecuencia es curable. Es más común en las personas mayores de 50 años de edad y el riesgo aumenta con la edad.

Estás más propensa a presentar un cáncer del colon y del recto si tienes:

  • Pólipos: crecimientos de tejido dentro del colon y el recto que pueden tornarse cancerosos
  • Una dieta rica en grasas
  • Antecedentes familiares o personales de cáncer colorrectal
  • Colitis ulcerativa

Los síntomas pueden incluir sangre en las heces, heces más delgadas, cambios en los hábitos intestinales y malestar estomacal general. Sin embargo, es posible no presentar síntomas en sus inicios, de modo que las pruebas de detección son importantes. Todas las personas mayores de 50 años de edad deben someterse a un estudio para descartar el cáncer colorrectal. El tratamiento incluye cirugía, quimioterapia, radiación o una combinación de todas.

¿QUÉ DEBES HACER PARA MANTENER TU SALUD?

Fomenta

la búsqueda de información sobre el auto-cuidado de tu salud. Aun cuando te sientas bien, visita al médico una vez al año para que te evalúe y te indique los estudios a los que necesitas someterte. Esto te servirá para prevenir enfermedades crónicas y conservar tu salud en el mejor estado posible.

una vida activa: haz ejercicio por lo menos 30 minutos tres veces por semana. Mide tu cintura abdominal periódicamente.

tu autoestima y tus intereses sociales. Aprende a manejar el estrés, el fracaso o la frustración ante circunstancias desagradables sin que éstas dañen tu autoestima o te lleven a desarrollar un sentido de superioridad o de inferioridad.

Mantén

muy buenos hábitos higiénicos. Báñate todos los días. Si no te es posible, cámbiate de ropa diariamente. Lávate los dientes tres veces al día y utiliza hilo dental.

una alimentación adecuada, balanceada y variada cuidando el horario, la cantidad y la calidad de tus alimentos. Busca hacer por lo menos una comida al día con tu familia.

Evita

fumar y beber

sentir temor ante los cambios físicos propios de la edad.

la auto-medicación, especialmente la de hormonas, ya que pueden influir negativamente en tu organismo.

las dietas con alto contenido de grasas saturadas (grasas que a temperatura ambiente son sólidas, como la mantequilla, la manteca, etc.), que ocasionan enfermedades degenerativas prematuras de los vasos sanguíneos (ateroesclerosis). Las paredes de las arterias se van recubriendo de placas de origen graso (placas de ateroma), lo que provoca graves problemas (infartos, accidentes cerebro-vasculares, etc.).

Procura

fortalecer tu voluntad para disminuir el abuso de alcohol, tabaco y otras drogas, así como para corregir cualquier trastorno de conducta alimentaria y evitar conductas violentas.

hacerte el auto-examen de mama cada mes y revisar tu piel en busca de marcas anormales. Acude también a realizarte el Papanicolaou y la mastografía.

con la asesoría de tu médico, realizarte pruebas de medición de glucosa, presión arterial y colesterol para conocer tus riesgos y cuidarte para años futuros.

MITOS Y REALIDADES

MITO REALIDAD
La menopausia es una enfermedad causada por la falta de hormonas. FALSO La menopausia no es una enfermedad, es una transición natural. El cuerpo, en lugar de prepararse para tener hijos, ahora se está preparando para culminar esa etapa. Los ovarios producen menos estrógenos hasta que éstos son insuficientes, y entonces se deja de menstruar (usualmente a los 50 años).
El sangrado irregular es normalmente un indicio de cáncer. FALSO Casi el 90% de las mujeres en la perimenopausia experimentan periodos menstruales irregulares. Sin embargo, en algunos casos el sangrado irregular puede indicar cáncer en el endometrio. Si experimentas sangrado muy fuerte o frecuente, o después de tener relaciones o entre periodos, consulta al médico.
Descubrir un nódulo en el seno significa que se tiene cáncer de seno. FALSO Ocho de cada diez nódulos son benignos o no cancerosos. Si se descubre un bulto o bolita persistente en el seno o cualquier cambio en el tejido del mismo, es muy importante consultar al médico de inmediato.
¡Adiós al apetito sexual en la menopausia! FALSO La menopausia no implica necesariamente un descenso de la energía sexual. Muchas mujeres disfrutan del sexo con más placer y liberación después de la menopausia.
La menopausia es un cambio repentino que toma uno o dos años máximo. FALSO Conforme va ocurriendo la transición a la menopausia se experimentan tres etapas. Primeramente la perimenopausia, que usualmente ocurre de dos a ocho años antes de la menopausia y dura hasta el último periodo menstrual. Durante esta época los ovarios van produciendo menor cantidad de estrógeno. El siguiente paso es la menopausia, esto es, cuando ya no se tiene “la regla”. La mujer se da cuenta de que está en esta fase cuando pasan 12 meses consecutivos sin el periodo menstrual. La última fase es la post-menopausia. Para muchas mujeres ésta puede durar 25 años o más. En esta etapa desaparecen los calores, los cambios de carácter y todos los síntomas de la menopausia. Sin embargo, debido a la baja cantidad de estrógeno, la osteoporosis representa un problema que hay que vigilar.
La diabetes es contagiosa. FALSO Tanto la diabetes tipo 1 como la tipo 2 son enfermedades del metabolismo y no son contagiosas. No se puede contraer diabetes por contacto con otras personas.
Las personas con diabetes no pueden participar en deportes. FALSO La actividad física es importante en el tratamiento y prevención de la diabetes tipo 2, y tiene efectos benéficos que ayudan a controlar los niveles de glucosa, hipertensión y colesterol. Las personas con diabetes tipo 1 también pueden obtener beneficios de la actividad; no obstante, antes de comenzar un programa de actividad física, es importante consultar con un médico para no agravar ciertas complicaciones.

Cómo ser más felices

En Harvard, una de las universidades más prestigiosas del mundo, el curso con más popularidad y éxito enseña cómo aprender a ser más felices. La clase de Psicología Positiva dictada por Ben Sharar atrae a 1,400 alumnos por semestre y 20% de los graduados de Harvard toman este curso efectivo. Según Ben Sharar, la clase – que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación- les da a los estudiantes herramientas para conseguir el éxito y encarar la vida con más alegría. Este profesor de 35 años, que algunos consideran “el gurú de la felicidad” destaca en su clase 13 consejos clave para mejorar la calidad de nuestro estado personal y que contribuyen a la generación de una vida positiva:

  • Tip 1. Practica actividad física. Expertos aseguran que hacer ejercicio ayuda a mejorar el ánimo. 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
  • Tip 2. Desayuna. Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para no engordar. Estudios demuestran que desayunar te da energía, te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
  • Tip 3. Agradece a la vida todo lo que tienes. Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. ¡Enfócate en las cosas buenas!
  • Tip 4. Sé asertivo. Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser dejado y quedarte en silencio genera tristeza y desesperanza.
  • Tip 5. Gasta tu dinero en experiencias. Un estudio descubrió que el 75% de las personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
  • Tip 6. Enfrenta tus retos. Estudios demuestran que cuando más postergas algo, más ansiedad y tensión generas. Escribe listas semanales de tareas y cúmplelas
  • Tip 7. Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados; Lelantu nevera, tu computador, tu escritorio, tu cuarto, tu vida de recuerdos bonitos.
  • Tip 8. Seimpre salud y sé amable con otras personas: Más de cien investigaciones afirman que sólo sonreir cambia el estado de ánimo..
  • Tip 9. Usa zapatos que te queden cómodos: Si te duelen los pies te pones de mal humor, asegura el Dr. Keinth Wapner, Presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
  • Tip 10. Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.