La idea de que los padres desempeñan un rol significativo en el desarrollo de cómo sus hijos abordan el sexo ha recibido respaldo en una nueva revisión de la evidencia. Los estudios sugieren que los adolescentes tienen menos sexo si sus papás hablan más con ellos sobre asuntos sexuales.

Hay poca investigación sobre el rol de los padres (en comparación con el de las madres) cuando se trata de las decisiones que los adolescentes toman sobre el sexo. Y es posible que otros factores expliquen la relación aparente entre una mayor comunicación paterna y menos actividad sexual.

La revisión sugiere que «los papás sí hacen una diferencia. No sólo las mamás», señaló el autor líder Vincent Guilamo-Ramos, profesor y codirector del Centro Latino de Salud Adolescente y Familiar de la Universidad de Nueva York.

Es importante comprender la forma en que los padres afectan la conducta sexual de sus hijos, porque los jóvenes están en particular riesgo de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.

En cuanto a los papás, dijo, «no ha habido mucho interés en qué hacen los papás aparte de estar presentes que realmente contribuya a la salud y al bienestar de sus hijos adolescentes».

Una comunicación cercana es ideal
Los autores de la revisión hallaron y revisaron trece estudios sobre el efecto que los papás tienen sobre la conducta sexual de sus hijos. Los estudios sugieren, aunque no prueban, que la comunicación entre los papás y sus hijos es particularmente influyente. El diseño de la revisión no permitió a sus autores determinar qué tanto efecto estadístico los papás tenían sobre el número de adolescentes que tenían relaciones sexuales o participan en relaciones sexuales arriesgadas.

Tener una relación cercana con el papá al inicio de un estudio se asoció de forma significativa con que las hijas retrasaran el inicio de las relaciones sexuales tras un año de seguimiento. Otro estudio sobre la prevención del VIH entre los papás y sus hijos varones halló que una mayor comunicación sobre el sexo se relacionaba con una mayor abstinencia en el periodo de seis meses del estudio.

Qué debemos tener en cuenta

  • Responder con la misma naturalidad con la que ellos preguntan.
  • Ser claros y directos,
  • Tener abierto el canal de comunicación,
  • Ser honestos, nunca mentir.

Cuando no preguntan, no significa que no tengan curiosidad, todos los niños y niñas la tienen. Normalmente, las preguntas empiezan de los 4 a los 6 años. Debemos hablar de lo que a nosotros nos parece importante, haya o no preguntas. Podemos aprovechar situaciones cotidianas: una vecina embarazada, dos novios besándose, una imagen en la televisión y hablar de afectos, amor, deseos, comunicación y derecho a decir no, cuando hablamos de relaciones sexuales.

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