La presión sanguínea alta, las afecciones coronarias, irritabilidad, retención de líquidos y sobrecarga de trabajo para los riñones, son algunos de los problemas que arroja la excesiva ingesta de sodio.

56_reducir_sal_comidas

Aunque a menudo escuchamos comentarios acerca de lo perjudicial de que es la sal para nuestra salud, lo cierto es que nuestro cuerpo necesita una determinada cantidad de sodio para funcionar adecuadamente, pues ello ayuda al buen funcionamiento de los nervios y los músculos.

Otra de sus funciones es ayudar a mantener un equilibrio adecuado de los líquidos en el cuerpo. Los riñones controlan la cantidad de sodio presente en el cuerpo; si tiene demasiado y los riñones no pueden eliminarlo, se acumula en la sangre, causando problemas como la hipertensión.

Sodio: ¿amigo o enemigo?

La principal característica, muchas veces desconocida, es que el sodio abunda en la mayoría de los alimentos, por lo que –a juicio de los nutricionistas- las personas ingieren más cantidad de la necesaria, lo que a la larga podría perjudicar la salud de los consumidores. El mayor problema es que sus efectos no aparecen de forma inmediata sino con el paso del tiempo, por lo que conviene tomar precauciones de manera cotidiana.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no consumir cada día más de seis gramos de sal. Eso equivale aproximadamente, a una cucharadita de sal de mesa al día.

Por un asunto orgánico, los adultos mayores deberían disminuir su consumo de sal, ya que sus venas cada vez se hacen más estrechas, lo que dificulta la circulación de la sangre. Leer las etiquetas de los alimentos puede ayudarte a saber la cantidad de sodio en los alimentos preparados.

Por tanto aquí te dejamos algunos consejos prácticos para conseguir que tus platos tengan menos sal, y así evitar la hipertensión:

  • Aumenta tu consumo de alimentos frescos; así evitarás la sal que añaden los productores.
  • Intenta no comprar platos precocinados, que son los que más cantidad de sal tienen.
  • Retira el salero de la mesa; muchas veces añadimos sal sólo por inercia.
  • A la hora de cocinar usa más especias, que son un buen aliado para dar sabor y nos ayudan a olvidarnos de la sal.
  • Intenta dejar de utilizar medidas tales como “un puñito” de sal. A partir de ahora mide con cucharadas; así tendrás una visión objetiva de cuánta consumes.
  • Procura quedarte corta a la hora de poner sal y luego, cuando termines, dale el toque final; así evitarás pasarte desde un principio.
  • Las salsas son un buen sustituto de la sal, sobre todo aquellas naturales de tomate.