La llegada de un hijo trae consigo una gran variedad de cambios en los hábitos y comportamientos de los padres, y el que respecta a la calidad de sueño no es la excepción.

Un reciente estudio inglés encontró que al nacer un hijo, los padres de familia verán afectados sus patrones de descanso -en cantidad y calidad- hasta durante 6 años.

Estos resultados fueron catalogados por expertos como “sorprendentes”. Ya que, si bien, se tenía documentado que la llegada de un recién nacido significaba que los padres deberían sacrificar horas de descanso para cuidar al bebé, se desconocía que los cambios en los hábitos de sueño se extendían durante tanto tiempo.

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“Nos sorprendió ver que la duración del sueño y la satisfacción del mismo seguían siendo más bajos 6 años tras el nacimiento”, compartió Sakari Lemola, autor del estudio y profesor asociado de psicología en la Universidad de Warwick, en Inglaterra.

Los motivos

De acuerdo con el experto, estos cambios se deben a varios motivos, desde la preocupación por la salud y bienestar del recién llegado, hasta problemas con pesadillas por parte de los niños pequeños.

“Tener hijos aumenta las demandas y responsabilidades asociadas con el nuevo rol como padre. Además, los niños mayores a veces enferman, tienen pesadillas o simplemente se despiertan y acuden a sus padres”, indicó.

“Incluso si los niños no despiertan a los padres directamente, es posible que los padres tengan más cosas de las cuales preocuparse, planificar y organizar en comparación con el periodo antes de su primer hijo, lo que podría reducir el sueño”, agregó.

De 20 minutos a 1 hora

Los resultados del estudio, que fueron publicados en la edición online de la revista especializada Sleep, indicaron que el tiempo de descanso que sacrificaban los padres era variable.

Siendo los padres primerizos quienes eran especialmente vulnerables a experimentar alteraciones en sus hábitos de sueño. En promedio, los padres sacrificaron 1 hora de descanso por noche durante los tres primeros meses de vida del bebé.

Conforme crecían los hijos, este tiempo se iba reduciendo hasta llegar a los 20 minutos tras 6 años.

Consejos

Lemola aconsejó a los padres realizar acciones como:

-Programar siestas durante el día junto con sus hijos.

-Establecer turnos en que uno de los padres descansa mientras el otro gestiona el cuidado del niño.

-Aceptar el respaldo de familiares o amigos que podrían quedarse una noche para cuidar al niño mientras los padres descansan.

 

Vía: Health Day News