El secreto para evitar que un niño se enferme —en medida de lo posible— es la prevención. Un médico especializado puede ser un gran recurso para responder preguntas y calmar inquietudes ligadas con la salud de los pequeños del hogar.

Por esta razón, es importante encontrar tiempo para los chequeos regulares y las visitas por enfermedad. Ciertamente, los padres han evolucionado hasta desempeñar un papel más activo en la atención de sus hijos. Es decir, existe mucha información de salud disponible en línea, en las librerías y en la televisión. Pese a ello, es posible caer en errores y encontrar datos incompletos o inexactos.

¿Qué puedes esperar del médico de tu hijo? Entre sus beneficios destacan los siguientes.

  1. Ayudarte a controlar la salud de tu hijo.
  2. Explicarte el crecimiento y desarrollo del menor, así como lo que puedes esperar.
  3. Diagnosticar y tratar enfermedades menores o moderadamente graves de tu hijo.
  4. Informarte sobre las enfermedades y el tratamiento del pequeño.
  5. Brindarte información sobre cómo prevenir lesiones y mantener seguro al niño.

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Es esencial contar con la asesoría de un especialista, sin importar la edad, debido a que la automedicación y diagnóstico tardío de enfermedades ponen en riesgo la calidad de vida de las personas, incluso podrían conducir a la muerte.

Si no tienes mucho tiempo para asistir a las visitas regulares, enfócate durante las consultas. Evita distracciones y concentra toda tu atención en responder las preguntas del médico. Si tienes muchas dudas sobre la salud de tu pequeño, programa otra visita. Recuerda, todos los niños se enferman en algún momento, no te satures de información ni entres en pánico.

 

Vía: Kids Health